Ella era pequeñita pero muy graciosa Me contó un dia que se habia casado con una mesa de cocina con un cajon para el pan, cuatro sillas, y una cama. EL llevaba los calzonzillos remendados Eso fué todo su ajuar para casarse. Empezaron su vida, los dos trabajando intensamente. A ella la llamaban las señoras ricas de el pueblo para que les hiciera las matanzas, pues no habia en el pueblo nadie mejor que ella para guisar las morcillas y los chorizos, los adobaba como nadie. Cuando tuve la ocasion de probarlos, nunca habia comido chacina mas rica. Todos los inviernos la reclamaban para que hiciera esas matanzas de cerdos.