Ella era pequeñita, pero mui graciosa. Me contó un día que se había casado con una mesa de cozina con un cajon para el pan, cuatro sillas y una cama. El llevaba los calzoncillos remendados.Eso fué todo su ajuar para casarse.Empezaron su vida, los dos trabajando intensamente. A ella la llamaban las señoras ricas del pueblo para que les hiziera las matanzas ,pues no habia en el pueblo nadie mejor que ella para guisar las morcillas y los chorizos los adobaba como nadie. cuando tuve la ocasion de probarlos,nunca habia comido chacina mas rica. Todos los inviernos la reclamaban para que hiciera esas matanzas de cerdo.
El se dedicaba al campo. Los dos trabajaban mano a mano para construirse su vida. Después de muchos esfuerzos se compraron una finca.La finca tenia olivos, castaños, pinos y un huertecito pequeño donde el sembraba algo de hortalizas.Paso a contar como fué la compra de aquella finca,con los documentos que existen en mi poder.
EN 1915 compraron la finca a D. José Luis Gonzalez,del mismo pueblo.Este señor habia confiado totalmente en esa pareja y le vendió la finca a veinte reales al mes.La finca costó cientoventicinco reales..Ella era genial. A toda persona que iba a su casa le ofrecia un poquito de café El café era de Portugal y por entonces los portuggueses nó dejaban pasar por la frontera este café, no podian traerlo a España . lA manera de traerlo era a través de unos hombres que les llamaban los contrabandistas . Estos hombres hacian ese trabajo para poder mantener a sus familias . La forma de ir hacia Portugal y de venir a España con el café . que por cierto era mui bueno . era a traves de las montañas, cargados como burros a sus espaldas . Pero los carabineros de Portugal los acechaban por los campos para quitarles la carga y luego entregarlos a España para que el rejimen franquista los encerraran en la cárcel bastante tiempo. Cuando estos hombres se veian casi atrapados tiraban la carga, lo perdian todo y salian corriendo para que los carabineros no los cojieran. Pero siempre habia alguno qué se escapaban con la carga y los pies destrozados y llegaban a el pueblo con ella. De ahi que este café siempre fuera mas caro. Luego sus mujeres con mucho disimulo hiban por la noche a las casas y se lo vendian a sus clientas. Quiero contar una anécdota sobre el dichoso café. Habia un señor que tenia un bar y habia comprado cuatro o cinco kilos para el consumo del bar .Le dieronun chivatazo a la Guardia Civil de aquello, cosa que pasa en los pueblos. EL señor del bar se enteró de aquello,el tenia su vivienda al lado del bar ,era casado. LLevó el café a la vivienda para esconderlo. su madre ya mui mayor habia ido a ayudar un poco al bar .Se fué a casa de su hijo y puso el café debajo del colchón, y se acostó en la cama de matrimonio de su hijo. Llegaron los guardias civiles y lo rejistraron todo. Cuando pasaron por la habitación donde estaba acostada la señora y le preguntaron si se encomtraba mal, ella le contestó que le habia dado un mareo y se habia echado un poquito hasta que se le quitara. Y los guardias se fueron como vinieron. Cuando su hijo supo la ocurrencia de su madre se echó a llorar como un niño. Ya que lo habia salvado de una multa o tal vez de la carce. Esto era el rrrejimen de franco. La forma de hacer café esta viejecita era orijinal y siempre le salia perfecto. Con dos troncos de encina en la chimenea y una chocolatera de lata con un asa, que haria como para tres poquitos de café,en medio de los troncos hacia ella ese café. Luego en un tazoncito muy pequeño ponia ella misma el azúcar y le ofrecia el café a cualquiera que la visitara. Recuerdo siendo mui niña que me sabia a gloria. Cuando la lata tenia muchas borras de café, las tiraba y en un santiamén ya estaba la chocolatera dispuesta para otra persona que llegara a verla. Esa lata nunca se quitaba del fuego. Recuerdo que al final del año antes de la recoleción de las aceitunas siempre me decia . ´´hija hoy he cambiado los últimos veinte duros que me quedaban y no podré pagar las contribuciones`', y era verdad, pero ella tenia una amiga,donde iba a verla mui amenudo, ya que esta amiga ,D.Rafaela, no se emcontraba bien de las piernas. Esta gran mujer le ofrecia a la viejita todo cuanto necesitara hasta que ella recojiera la cosecha. Eran mui buenas amigas y se comtaban todas sus cosas . Esta señora le ponia el dinero en la mano y la obligaba a cojerlo. Se querian mucho de siempre y confiaba totalmente en ella. Yo tenia unos siete años y me iba con ella a ayudarle a recojer las aceitunas . Todo el camino ella iba llorando y yo no lo entendia . Tampoco emtendia que fuera todo el camino recojiendo los excrementos de los burros y los caballos que pasaban por aquel camino en una cesta echa de varetas de olivo ,y la iba llenando poco a poco . a mi me daba mucho asco y no entendia nada. cuando llegábamos al olivar, lo primero que hacia ,como si aquello fuera oro, echaba la cesta de los excrementos en un solo olivo y asi lo hacia todos los dias, cada dia en uno . Yo le preguntaba porque hacia eso ,y me decia que asi las aceitunas serian mas gordas y darian mas aceite. hay que ver lo que se aprende de los mayores. Despues nos poníamos a recojer las aceitunas que su marido había vareado. Y sus dedos parecian que bailaban de lijeros que iban. Mientras yo me helaba de frio y me iba a calentar un poco a un fuego que ella hacia . Me decia1 ''mira yo, una vieja y no me da tanto frio''. Y seguia llenando la cesta una y otra vez. Mientras yo llenaba una , ella llenaba dos. Esta encantadora mujer me enseño a hacer el pan. Amasábamos las dos, juntas, en una artesa de madera unos seis u ocho kilos de harina. Mientras estábamos amasando me decia una canción sobre el tema. No cantaba, eso no podia salir de su garganta, me la recitaba para que yo la aprendiera , y nunca se me ha olvidado. Decia asi.. '' Con que te lavas blanquinanina? Me lavo con el agua de las harinas Con que te lavas que tan blanca estas ? Me lavo con el agua después de amasar''. Luego ella caldeaba el horno de leña y lo ponia a punto para meter el pan. El horno estaba afuera de la casita de campo. Yo cojia el pan con las dos manos, no se me fuera a caer en el trayecto y se lo ponia en una pala de madera mui vieja y ella lo iba metiendo en el horno .
También nos hacia unos bollitos pequeños, que en cuanto salian del horno los abria y nos ponia aceite puro de oliva y nos los comiamos, ya que era la posguerra y pasábamos mucha hambre. Ella nos ayudaba en lo que podia con su maltrecha economia.
Un dia la acompañé a hacer una visita al anochecer en el pueblo. Vio una camioneta que era la única que existia en el pueblo. Era mui pequeña, la carroceria era de tablas y se movia mucho, era mui vieja, le llamaban ''la dolores''.
Por entonces no se veian coches ni camiones . Ella al ver esa camioneta se puso a gritar , llorando y diciendo. ''en un camión como ese, subieron a mi niño con veinte años''. Lo llebaron a jabugo y le pegaron un tiro y lo dejaron en una fosa común junto a otros amigos del pueblo. franco y sus cónplices criminales del pueblo hicieron eso y segun tengo entendido el que le pegó el tiro a este hijo, vive todabia, ya viejo en el pueblo.
Ella me comtó mientras lloraba y gritaba , que su hijo se había ido com otro amigo por los campos, cuando vieron que franco y sus cómplices mataban a diestro y siniestro, pero que la Guardia civil los habian cojidos y los habian traido al pueblo a la cárcel y aquella misma noche lo sacaron para asesinarlos en jabugo. continuará..
Llorando me contaba que su hijo aquella noche lloraba mucho. Que no lo sentia tanto por lo que le iban a hacer a el sino por la pena tan grande que iba a causar a su madre.
Yo aquella noche, toda asustada, me hice pipi, porque no entendia mui bien lo que habia pasado. Y asi por este motivo, ellos se desterraron a su finca voluntariamente, a llorar a gritos, como la oí muchas veces ,y a trabajar para ayudar a sus otros hijos. Por eso ella se quedó cieguecita de tanto llorar.
Sele partió una cadera, no fue al medico, como se le quedó y con un bastón y ciega siguió ella viviendo hasta sus ochenta y cinco años. Cieguecita hacia todas sus cosas.. Siempre y sin
enseñarle nadie a coser, le habia hecho los pantalones de pana a su marido. Tambien le hacia la chaqueta y sus enaguas, siempre negras ,que las llevaba hasta los pies. Todo era sabiduria en ella..
Un dia en el campo les vi que peleaban mucho. Yo no entendia nada, se referian a un burro.
Ya que su marido solo tenia eso, un burro, para llevar las aceitunas al molino. Pero todos los años tenia que canbiar el burro que de viejo se caia.. Ese año, el se habia ido a canbiar el burro a Zafra, que allí habia una Feria mui buena de ganados. Echaba casi cinco dias en ir y venir montado en el burro. continuara...
Aquel año llego a Zafra y camvió el burro a unos gitanos, él vio que el burro corria y se movia mucho. Y se trajo ese burro, pero cuando llegó al campo y le pusieron dos sacos de aceitunas, uno acada lado, el burro no se movia. Y esa era la riña que tenían los dos.
Ella decia.. '' puñetero, te han engañado y te han dado un burro penco, que no nos va a servir
pa na''. Y el le decia. '' yo te juro que el burro corria y saltaba, lo vi con mis propios ojos''.
Y efectivamente así lo habia visto el. Pasó que los gitanos le habian puesto una inyeción de no sé que, mientras lo vendian y luego nos enteramos que los gitanos solian hacer esas cosas.
Así estuvieron riñendo todo el año,al burro solo le podian poner un saco de aceitunas y la cosecha duró varios meses en trasladarse al molino. En la casita había unas escaleras de madera, con dos tablones a los lados y unas tiras de tablas para subir al doblado.
Nunca nos habian dejado subir alli. Para mi era un misterio y queria saber lo que alli se encontraba .. cuando tuve ocasion, que ellos no me vieron, me subi por la escalera que era muy dificil subir, ya que de escalon a escalon habia mucho tracho. cuando estuve arriba vi lo que habia: encima de un poquito de paja habian las primeras brevas, las primeras peras, las primeras ciruelas y unos cuantos higos pasados. entonces comprendi porque no nos dejaban subir, porque no hubiera quedado nada en dos dias. y asi cuando ibamos nos daban media docena de cada cosa para los que se quedaban en casa.
Yo al bajar de la escalera me torci un pie; Dios me castigo por ser tan curiosa y aguante el dolor sin quejarme para que ellos no se enteraran que habia subido alli.
Recuerdo que ella siempre dejaba un kilo de masa sin cocer. Con esa masa y una sarten llena de aceite de oliva, cojia un puñadito, lo destendia mui bien y los freia. A eso lo llamaba ella ''torrijas''. Luego en una cesta nos ponia las frutas y una torrija para los que se quedaban en casa. Las torrijas nunca llegaban enteras a casa, ya que por el camino,otra prima y yó las ibamos pelliscando todo alrededor, como para que no se notara, y se quedaban en la mitad.
Con la consigiente riña de nuestras madres cuando llegábamos a casa.
Y es que el hambre no nos dejaba pensar en los demas. Tabién mataban dos cochinos todos los años.
El iba al veterinario y solo reconocia una presa de carne. Solo la de un cochino, ya que el dinero lo tenian mui escaso. Yo me daba cuenta de aquello y no queria comer el gisado que ella hacia con todo su amor. Entonces el me decia : '' mira hija, para que te quedes tranquila'', y delante de mí cojia dos presas de carne, una de cada cochino, las asabas y sé las comia. Y me decia: '' ¿ves, hija, como no me ha pasado nada?''.
Yo habia oido decir que los cerdos tenian una enfermedad, que se llamaba '' la trichina'', y ese era mi miedo. Que luego comia la comida como una desesperada.
El ya mui viejecito en su campo juntito a ella, me decia a mí: cuando me muera, no me lleveis al cementerio. Quiero que me enterreis debajo de un castaño.
Como está mi hijo. Sin ceremonia y sin nada. Que a el no le hicieron nada. Solo tirarlo en un agujero como a un perro''.
Pero no fué así, como es natural,ya mui , malito, lo montaron en el burro viejo, sujetado por dos personas, los pies le llegaban al suelo, ya que en sus piernas, llevaba la muerte.
En los últimos momentos de su vida, recuerdo que me nombró a mi,
Por circustancias de la vida me tenia en su pensamiento.
.Mientras ella con ochenta y cinco años y enfermita en una habitación mui pequeña,
le lloraba como una niña.
Era normal, habian pasado toda una vida juntitos, llorando su pena y se profesaban un gran cariño, que aunque reñian por lo de el burro, la sangre no llegaba al rio.
Ella era mi abuela Carmen Ortega Carvajal. El era mi abuelo Pedro Antonio
PAvon fernandez . Yo soi su nieta Carmen Fernandez pavon, Y a su
memoria le he escrito este relato.
Continuara......
lunes, 1 de febrero de 2010
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